Toda la Reserva de Paracas, en especial la península y el litoral hacia el sur, es un enorme campo de juego para los aficionados a esta actividad. Existen rutas cortas y sencillas, como las que recorren el balneario, o de gran dificultad, que cruzan de cabo a rabo el desierto, entre dunas y grandes pendientes. Como regla, es conveniente llevar siempre agua y un mapa de la zona. De preferencia deben recorrerse en compañía de un experto. |